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     Desde que reformamos la Constitución en 1985, para crear la primeramente llamada Asamblea de Representantes, empezaron las voces disonantes que sostenían que los habitantes del Distrito Federal eran ciudadanos de segunda, porque no eran un estado de la federación y no tenían todos los derechos de cualquier habitante del país a elegir a sus autoridades. En alguna medida era cierto. Ya que al mal llamado Regente de la ciudad lo designaba el Presidente de la Republica en turno y su congreso, era el Congreso Federal. A partir de esta realidad, un grupo de Constitucionalista empezamos a trabajar un proyecto para hacer de la Ciudad de México, una ciudad moderna, organizada administrativamente como París. A través de barrios que contarán con asambleas de ciudadanos que normaran los temas cotidianos de una gran urbe. La idea era magnífica. Pero el entonces Presidente Miguel De La Madrid se atemorizó de ir tan lejos en la reforma.

     A pesar de ello logramos que aceptara la Asamblea de Representantes, como órgano legislativo de la ciudad. Nuestra propuesta original era distinta, no queríamos recrear las instituciones de los demás estados del país, porque estás en los hechos no representan las necesidades reales de los ciudadanos y propusimos que funcionara como un parlamento, en el cual los asambleístas pudieran formar parte de la administración de la ciudad y controlar al gobierno citadino. El esquema original se abandonó porque Salinas nombró Regente a Manuel Camacho y este tenía sus propias ideas de cómo gobernar, así la asamblea poco a poco se fue convirtiendo en un congreso local, hasta que recientemente le cambiaron el nombre para adoptar el de Congreso. Así, la institución se pervirtio, la falta de conocimientos de los políticos defeños, la ignorancia de los partido y de las autoridades centrales fue poco a poco abriendo el camino para convertir a la Ciudad de México en el estado 32 de la federación Mexicana. Esta situación no era nueva, incluso en la Constitución se previno que si el Distrito Federal cambiara de naturaleza jurídica, O los poderes de la Unión se mudaran a otra parte del país, se creara el estado del Valle de México. Recientemente se aprobó por el congreso federal una reforma que convierte a la Ciudad de México en un estado. Como hay poco conocimiento en la creación de instituciones y de la ingeniería constitucional, acordaron que el estado 32 de denominará, vean la barbaridad, Ciudad de México, confundiendo el continente con el contenido. Esta Reforma olvida la historia del país, se olvida que le arrebataron territorio al Estado de México,al de Morelos y al de Hidalgo para darle espacio al Distrito Federal y esto fue aceptado porque se trataba de la capital del país, de la ciudad de todos los mexicanos. Durante más de un siglo el gobierno federal ha venido invirtiendo miles de millonadas de pesos para embellecer esta ciudad, porque era la de todos, no nada más la de los chilangos. Hoy por negociaciones obscuras, que no se conocen, han olvidado todo esto y nos robaran los miles de millones invertidos. Pero, además, olvidan que la ciudad aloja todos los institutos nacionales, los de Salud, las Instituciones Nacionales de Educación, de Cultura, de Seguridad,

 

El Zócalo,   

El Palacio Nacional,  

Los Monumentos Nacionales,

Bellas Artes,

     La universidad Nacional etcétera, que se pagan con dinero federal, es decir de todos los mexicanos. Ahora el D.F. será estado, si los congresos estatales aprueban la propuesta, pero el funcionamiento de todas estas instituciones seguirá siendo pagado, sobre todos las miles de escuelas, con el dinero federal, no con el de los defeños o de los impuestos recabados en ese territorio, como si sucede en los estados, donde una parte la paga la federación y otras los estado. Ahora los habitantes del estado 32 serán de primera y el resto de los habitantes del país seremos de segunda. No estoy de acuerdo con esta reforma, pero dada las condiciones políticas del país, seguramente el secretario de gobernación llamara a loa líderes de los congresos estatales y les dará línea que aprueben esta Reforma y como estos congresos no tienen ni independencia ni fuerza política, harán lo que les ordenan. No estoy de acuerdo por varias razones, primero, nos dejará sin capital a todos los mexicanos. Seremos un país sin sede de sus poderes federales. Segundo, desde el punto de vista teórico y de correlación de fuerzas políticas, al no haber sede del gobierno federal, el jefe de gobierno será poderosisimo, tendrá bajo su mando directo miles de personas armadas. La policia ahora dependerá directamente de el. Los poderes federales podrán ser hostigados por los locales, habrá una superposición de jurisdicciones, la federal y la local.

     En el futuro podría haber una confrontación de poderes, con todos los problemas que ello acarrearia. Tercero, el presupuesto de las instituciones del estado 32 seguirá siendo pagado por todos los mexicanos, aunque ya no sea nuestra capital, lo cual es totalmente injusto. Si quieren libertad e independencia, que les cueste sus impuestos y no los paguemos todos los mexicanos. Específicamente la Reforma consagra que la federación seguirá siendo responsable de los servicios educativos y de salud. Además le da un régimen fiscal de excepción pues no estará sujeta a los controles de transparencia y control de cuentas al que están sometidos todos los estados. Se dijo en el Senado que esta Reforma era un bodrio, un frankestein, pero, fíjense que estupidez, que como los coordinadores la había aprobado, tenían que honrar ese compromiso. Ahora resultan, que ya no hay congreso, sino que un grupo de cinco se pone de acuerdo en lo oscurito y los demás idiotas votan como les ordenan. Nunca vi tanto descaro. Convocó a los diputados de los congresos de los estados a rechazar esta Reforma que será lesivo para los restantes 31 estados de la federación. Por dignidad deben rechazarla. A ustedes que me leen, les pido su ayuda para que pidan a sus diputados locales no ratificar esta Reforma

 

Publicado el día 27 de Diciembre de 2015.

 

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