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De antemano les ofrezco una disculpa por lo largo de esta reflexión. La inseguridad pública se sostiene en tres pilares: ineficacia, corrupción e impunidad. Atacando de frente estos tres elementos, obtendremos mejores resultados y disminuirán los índices delictivos. No es un trabajo fácil, pues requiere de tomar muchas medidas y estar al pendiente de que se apliquen cabalmente. Sin liderazgo no hay avance ni resultados. Para acabar con la ineficacia, se requieren policías capacitados y honestos en todo el país, principalmente a nivel municipal y estatal. En el país hay una gran improvisación, hay que demandar que todos los policías ingresen a una academia, que se preparen y actualicen de manera regular. En este sentido hay que crear academias regionales que ayuden a cumplir este objetivo.

Todos los policías del país deberán ingresar al cargo a través de un examen general de conocimientos y sobre todo pasar el examen de control y confianza. Mismos que se repetirán año con año. Se debe fortalecer el registro nacional de policía, con la obligación de los gobiernos de consultarlo previamente a cualquier contratación, pues no se debe aceptar a quien haya reprobado estos exámenes. Todo ascenso debe ser por concurso, acabando con el famoso “compadrazgo” solo debe mantenerse en el cargo los honestos y capaces. Los cursos de actualización para el conocimiento y manejo del nuevo sistema penal, deben ser obligatorios, y sobre todo, hacer énfasis en el respeto a los derechos humanos y a la preservación del cuerpo del delito. Honrar a los policías honestos con premios y condecoraciones, debe ser algo regular y obligatorio. Se deben modificar los hábitos de patrullaje, creando círculos más pequeños de recorrido, de esta manera las patrullas permanentemente estarán vigilando la seguridad de todas las comunidades y no como ahora, donde prácticamente nunca el ciudadano siente la presencia de los cuerpos de seguridad. Aumentar considerablemente el número de cámaras de vídeo en todas las ciudades. Los apoyos financieros federales sólo se apliquen cuando se cumplan todas las anteriores medidas. De no cumplirlas a través de una evaluación severa, en donde no se refleje una disminución de los índices delincuenciales, no habrá apoyo financiero.

Otro de los temas que requiere atención, es el caso de las zonas metropolitanas o municipios conurbados, esto es, municipios cuyos límites territoriales se entrelazan al grado de ser prácticamente imperceptibles durante las persecuciones policíacas, en estos casos las policías municipales en específico, se encuentra limitados por su propio territorio. Ante esto se deben crear las policías intermunicipales, como la de Buenos Aires o Caracas, mediante convenio expreso por las autoridades de cada municipio. No se trata de establecer un mando único, si no una coordinación conformada por todos los directores o secretarios de seguridad pública municipal de los ayuntamientos de que se trate, estos integrarían el consejo de la policía intermunicipal, creando un cuerpo de seguridad único, que entre otras ventajas estaría, la rotación constante del personal, lo cual inhibe que los elementos se lleguen a coludir con los delincuentes de la zona, además que se puede generar la mezcla de recursos económicos, humanos y logísticos. Estoy seguro que mediante estas medidas se terminará en mucho la ineficacia policíaca. El tema de la CORRUPCIÓN es más complicado.

El informe de 2017 de Amnestía Internacional otorgo a México el deshonroso primer lugar en corrupción en Centro y América latina.?Como combatir este hecho social oprobioso al que los mexicanos y el Presidente Electo Andres Manuel López Obrador otorgan el principal problema político del país?. Para empezar con un nuevo perfil de policías, más comprometidos con la sociedad y honestos, será un paso muy importante para abatir la corrupción. Mejores policías no se traduce de inmediato en abatir la corrupción, hay que tomar otras medidas adicionales. Se debe establecer la obligación de presentar informes anuales patrimoniales tanto del policía como de sus familiares, hasta cuarto grado, consanguíneo y por afinidad; deberá tenerse acceso a los movimientos bancarios de todas estas personas, revisar los cambios patrimoniales súbitos y realizar compulsa aleatoria del patrimonio de policías de todo el país. Establecer cuerpos de control interno, que investiguen todas las denuncias contra policías. Crear un sistema de quejas fácil y sencillo. Aprobar sistemas eficientes para el pago exprés de multas, para reducir “la mordida.” Homologar el sueldo de los elementos a la media nacional, otorgarles seguridad social y reconocimientos públicos; así como, estímulos anuales a los mejores policías. Atacar la corrupción también implica una nueva cultura ciudadana de apego y respeto a la legalidad. Debemos dejar de ofrecer “mordida” cuando cometemos una infracción, para ello se debe hacer una campaña de sensibilización en contra de estas malas prácticas. La IMPUNIDAD es terrible. En México hay cientos de miles de personas agraviadas, porque perdieron un ser querido y los asesinos no han sido castigados. Lo mismo sucede con el robo, el secuestro, el chantaje y otro delitos, de nada sirve la denuncia, la autoridad no tiene capacidad para investigarlos. La organización no gubernamental: Impunidad Global México reveló en 2016, que: al menos 99 por ciento de los delitos que se cometen en el país no son castigados, debido a que solo 7 de cada 100 delitos son denunciados por los ciudadanos y por estos delitos solo hay un 4.46 por ciento de sentencias condenatorias. ¿Se imaginan? solo el 4.46 por ciento de los delincuentes son castigados. Pobre país. Que terrible es la impunidad y esta sigue creciendo. Según la organización Ethos, somos primer lugar en impunidad en América, el 94% de los delitos no son denunciados o no se abre averiguación previa, muy por encima de El Salvador 90% y Brasil, 80%. Yo estoy seguro que la impunidad se reducirá como una consecuencia de la aplicación de todas las medidas anteriormente señaladas, mas otras que a continuidad describiré.

Tema central para empezar a combatir la impunidad, será terminar la tesis de muchos mandos policíacos y militares que sostienen que: “como los criminales se matan entre si” no hay que perseguir estos delitos ni a estos homicidas. “Hay que dejarlos que se maten entre si” Tesis equivocada, pues el que comete un delito y no es castigado, se cree que está por encima de la Ley y repetirá sus actos cuántas veces quiera, pues supone que nadie lo sancionara. Todo delito, sin importan quien los realice debe ser investigado y castigado. Debe crearse una unidad especializada en atacar el rezago, porque el rezago es una denegación de justicia para los administrados. También ciertos delitos como el homicidio deben declararse imprescriptibles, pues la pérdida de una vida no se puede convalidar con el paso del tiempo. Así crece la impunidad. El concepto de reincidencia y flagrancia deben ajustarse a la realidad, pues las victimas se sienten doblemente agraviadas, por el delito en si y cuando detienen a un delincuente y este no es castigado, a pesar de ser un delincuente habitual. Hay delincuentes que los detienen varias veces en un mes y salen libres. Lo mismo pasa cuando el ministerio público (M.P.) le pide datos a las victimas para procesar a un delincuente detenido infraganti. Prácticamente el M.P. hace responsable al denunciante de la aportación de las pruebas para detenerlo. Esta es responsabilidad del M.P. Es también una forma tramposa y sencilla para evitar hacer su trabajo. La corrupción propicia el crecimiento de la impunidad.

El agente corrupto de la policía ministerial al hacer un informe deficiente, da el primer paso para que el delincuente no sea sancionado. Si no le hacen saber sus derechos, o no es asistido por un abogado o es torturado para obtener una confesión, seguro que será puesto en libertad. Por ello la capacitación y el combate a la corrupción son invaluables. El nuevo sistema penal permite que, si la autoridad no demuestra la culpabilidad, será puesto en libertad en 72 horas, esto lo saben los agentes corruptos, quienes de inmediato presionan a los familiares para pedir dinero a cambio de su “liberación” inmediata, porque saben que el juez los liberara de todos modos. Otro tema importante, es lo complicado y la pérdida de tiempo para hacer una denuncia ante el M.P. Además, las víctimas no denuncian a causa de la impunidad “para que pierdo mi tiempo, haciendo una denuncia, si no van a investigar” comentan. Se debe hacer la denuncia por internet y, en todo caso, ratificarla personalmente. Recientemente en mi colonia se robaron un auto y despojaron de sus pertenecías a otros carros, cuando fueron mis vecinos a hacer la denuncia el imbécil del ministerio público les comentó, que mejor no la hicieran, pues el tenia “muchas como esas” y no tenia caso, pues no las investigaban. Estos individuos no solo no deberían estar en el cargo, sino castigar severamente su conducta de omisión. Así como los policías, también los ministerios públicos debe salir de una academia especializada, donde les enseñen a investigar y se les inculque una cultura de servicio a la comunidad. Por supuesto no son todas las medidas posibles, seguro habrá muchas más, pero estas ha tenido buenos resultados cuando se han aplicado por separado, en conjunto creo que serán aún más eficientes. Me voy a curar en salud. No busco ninguna posición en esta materia, es solo una aportación para la discusión pública. Eso si, como Alfonso Durazo, es muy buen amigo le enviaré estas propuestas para que sean analizadas, dentro de los foros que viene celebrando en todo el país.

 

 

Publicado el día Viernes 24 de Agosto de 2018.

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