Compartir Pagina

 

Recientemente nos enteramos que Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y Miguel Osorio Chong, eran los protectores políticos más importantes de las empresas farmacéuticas que vendían las medicinas al gobierno. Se las vendían al país con enorme sobreprecio. Los negocios y la política parece que van de la mano, sobre todo cuando se trata de políticos sin ideales, sin principios, que solo buscan el poder para enriquecerse. En México llego a acuñarse la frase de que “un político pobre, era un pobre político”. El General Obregón, general victorioso de la Revolución y Presidente de México, decía que no había general que aguantara “un cañonazo de 50 mil pesos,” de los de antes. También, como era muy bromista y le faltaba un brazo que perdió en la batalla de Celaya, decía que él era menos corrupto que todos los generales y políticos de aquellas época, pues el nomas podía robar con una mano. Durante la época postrevolucionaria a los políticos que se quería quitar de en medio, para que no alcanzaran posiciones de primer nivel o dejarlos fuera de la carrera presidencial, se les enriquecía con gran des contratos de obra pública, se les permitía ganar dinero haciendo carreteras o presas,  para que no generaran conflictos políticos. Hay muchos ejemplos de ellos,  Saturnino Cedillo, Henríquez Guzmán, Maximino Ávila Camacho, entre otros. Por muchos años se permitió  que altos miembros del sistema político imperante, léase PRI, se hicieran millonarios a costa de las obras públicas o compras públicas.

En el sexenio de Peña Nieto todo se salió de control y de manera cínica, muchos de los miembros del gabinete o del PRI, aprovechando que la corrupción era impulsada y permitida por el propio Presidente, se hicieron multimillonarios. Pero ya no fue como épocas anteriores, que aun  siendo reprobable que les otorgaran contratos a políticos, las obras o las compras eran bien hechas. No, el asunto se salió de control, cuando gente como Manlio o Gamboa, pensando que ellos controlaban el Congreso Federal y casi la política, podían hacer los que se les vinieran en gana. Ciertamente el asunto empezó antes,  durante la campaña, cuando se dice el después director de PEMEX, Emilio Lozoya recibió 5 mllones de dólares para apoyo de la campaña de Peña Nieto. Aun se investiga sin resultados.

También los gobernadores de Quintana Roo,  Veracruz y Chihuahua, entre otros desviaron grandes recursos para apoyar al PRI y sus diferentes campañas, claro en este asunto,  cientos de millones, se quedaban en las manos de los gobernadores, como una especie de comisión sobre la corrupción. Aun no son castigados como se debe. La estafa maestra y sus operadores, aun no son ni siquiera detenidos. Los mexicanos estamos a la espera de una sanción ejemplar. Manlio era uno de los grandes, con una carrera impresionante, se dejo seducir por el dinero.

Se dice que siendo Presidente del PRI desvió cientos de millones de la llamada operación Zafiro, que nunca llego a los militantes del PRI, para que ganaran las elecciones del 2015, mismas que perdieron casi todas, menos Hidalgo y Oaxaca. Ya antes Manlio había sido señalado como el inventor de los “moches” comisión que se le pagaba a un diputado, para que un gobierno estatal pudiera utilizar en su territorio la inversión que se le autorizaba a cada diputado para su distrito. Todas las grandes obras que aprobaban para los gobiernos pagaban “moche”, a mi me contó un gobernador, que de una obra que le aprobaron para su estado, Manlio le quito una cantidad importante y le dijo , “ ya desconté tu apoyo para la campaña de mi candidato a Gobernador” . Que cinismo, que descaro, que lejos llegamos. No es solo entre los priistas los negocios de la corrupción. A Kiko Vega, se le señala que es socio de la mayoría de los grandes negocios que se realizan en Baja California, carreteras, hospitales , etcétera, todas las obras son ganadas por gente identificada como sus socios. La Desaladora, el doble piso y el refinanciamiento recién aprobado, todo por un monto cercano a los 100 mil millones de pesos, los cuales pagaran nuestros nietos en 40 años, son todos negocios de la corrupción. Al candidato del PRI al gobierno de Baja California, Enrique Acosta, se le señala como uno de los grandes corruptos del estado, primero vendiendo facturas falsas, para la importación de autos,  asociado con otro político del PRI y un magistrado federal, a quien por cierto,  como castigo, de estos ilícitos, solo lo cambiaron a Chilpancingo. A Acosta también se le ha acusado de malos manejos en la SEDATU, de la cual fue delegado en B.C( ZETA Enero del 2015). Recientemente el Periodista nacional Carlos Loret de Mola, lo asocio a la mafia que contrabandea totoaba. El Famoso Patas Gastelum, presidente Municipal de Tijuana, en búsqueda de la reelección, no podría ser la excepción, en 2013 lo asociaron a empresas relacionadas con el Narcotraficante Caro Quintero. ZETA recientemente puso a descubierto una empresa con la cual triangula millones, para promocionar su imagen, Ahora que le dieron a una empresa, el 60% de las utilidades de los ingresos del establecimiento de los nuevos estacionómetros en Tijuana, donde se dice hay una gran comisión al gobierno municipal, pues le esta regalando a una empresa privada grandes cantidades de dinero.

En Fin podríamos seguir escribiendo muchas paginas de este cáncer, que debe terminar. Se debe acabar la corrupción y el mal manejo de los recursos públicos. La corrupción como lo ha dicho nuestro presidente López Obrador, es el principal problema del país. Debemos atacarlo de frente y establecer , principio, reglas, instituciones y sanciones para tener éxito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *