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Como parte de la leyenda urbana de la política mexicana, los viejos políticos contaban una anécdota, decían que cada vez que un Presidente de la parecían iniciaba su sexenio, le entregaba el Presidente saliente, tres sobres, los cuales debía abrir cuando tuviera problemas. El primer sobre, el que abría al inicio de su gestión decía : de todos tus problemas , culpa a tu antecesor! De esta manera el Presidente en turno, tendría un espacio para maniobrar políticamente, culpando de los problemas del país al anterior presidente. Al paso del tiempo, a los dos años de gobierno, ya no era posible echarle la culpa al anterior gobierno, entonces era el tiempo de abrir el segundo sobre. Este decía: échale la culpa a tu gabinete y cambia a varios secretarios. Así el Presidente en turno, le pedía la renuncia a varios funcionarios a quienes se les acusaba implícitamente del mal gobierno. Si los problemas persistían, al cuarto año de gobierno, era necesario abrir el ultimo sobre. Este decía: es tiempo de nombrar a tu sucesor. Así con todo el alboroto y cargada que implica la designación de su sucesor, el Presidente en turno volvía a obtener tiempo para terminar su gestión sin mucha crítica. El Presidente Peña ya abrió los dos primeros sobres, ahora no le queda otra que abrir el tercer sobre y designar su sucesor. La situación no es nada fácil, con un porcentaje de aprobación personal de menos del 23% de la población, el más bajo obtenido por un Presidente en la historia del país y con un Partido Revolucionario PRI, que se encuentra en el peor momento desde su fundación en 1929, después de haber perdido este año en ocho estados del país, siete gubernaturas y una municipal y legislativa, una encuesta reciente señala que el 83% de la población percibe a el PRI como el partido mas corrupto del país. el panorama no es nada sencillo.

 

Todas las encuestas señalan a Andrés Manuel López Obrador, como el virtual triunfador en 2018, lo que permite augurar una lección nada fácil para el PRI y su candidato. Ciertamente las encuestas no son una bola de cristal de algo que indefectiblemente ocurrirá, es tan solo un retrato de un momento en la vida política del país y esta podrá cambiar dependiendo de lo que hagan o deje de hacer el gobierno , cada partido político nacional y en su momentos los candidatos. Cada elección es diferente y nunca debe, quien toma las decisiones, influenciarse por un mal momento electoral. Tengo muchos ejemplos de elecciones que inicialmente parecían irremediablemente perdidas y finalmente se ganaron. El caso de San Luis Potosí, en 2015, el candidato del PRI siempre estuvo abajo en las en cuestas y finalmente gano inobjetablemente. Otras, como la de Fernando Castro Trenti en 2013, empezó con 18 puntos arriba y perdió por 3%. O la de Francisco Labastida en 2000, empezó muy arriba en las encuestas y finalmente perdió por 3%. Si así son las elecciones, hay muchos factores que hacen que las predicciones de las encuestas no se realicen. Pero, independientemente de lo anterior, podemos suponer que él PRI en este momento tiene menos posibilidades de ganar la elección presidencial que hace 6 años. Desde esta perspectiva, si quiere ganar la elección, el Presidente y el PRI deben tomar medidas que les ayuden a modificar la percepción negativa actual . Sí, hubo cambio de Presidente Nacional del PRI, pero este cambio muy poco ayudo al PRI o al Presidente, cuando menos hasta ahora. Hace unas semanas en las redes sociales se filtraron ciertos supuestos cambio del gabinete. Osorio Chong dejaba la secretaria de Gobernación para ir a SEDESOL, Pepe Meade, el titular de esta última se regresaba a Hacienda y Videgaray, el titular en ese momento de la Secretaria de Hacienda, se iba a buscar la gubernatura del Estado de México. Si estos cambios hubieran sido ciertos, hubiera significado que el Presidente se había decidido por Osorio como su sucesor y lo enviaba a una Secretaria donde pudiera recorrer más el país y dar apoyos de todo tipo para generar más simpatías y con ellos posicionarlo más en su ruta a la Presidencia de México. Pero no fue cierto.

 

Luis Videgaray dejo la secretaria de Hacienda, según los rumores, por haber sido el responsable de la equivocada visita de Donald Trump a México, para hablar con el Presidente Peña, es un rumor, porque no esta confirmado que subyace en esta decisión. Señalo esto porque el grupo del ex Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, es el que más poder tiene, después del Presidente, controla todas las posiciones estratégicas, PEMEX, Seguro Social, Hacienda. Se dice en los pasillos de palacio que el verdadero candidato de Peña es

 

Pepe Meade, porque lo ven bien los panistas, porque es un hombre sin radicalismo, que ha tenido cuatro posiciones estratégicas en el gobierno, Hacienda, dos veces SEDESOL, Energía y Relaciones Exteriores. Es sin duda el funcionario mas preparado e informado para ser buen Presidente. Pero antes de ser buen Presidente se debe ser candidato y ganar la elección en un panorama nada halagador. Creo que los efectos de los cambios nos serán suficientes para ganar 2018, porque el problema no es Meade ni,

Osorio Chong, Este es el priista mejor posicionado en las encuestas, el que hasta ahora parece ser el único que podría ser mas competitivo con López Obrador, , como tampoco ellos en si mismos son la solución. El problema está en el PRI, la percepción que tiene el país de El, su falta de definición ideológica, la ausencia de praxis en beneficio de la gente, en su cultura del acarreo y la cargada. Su ausencia de estructura dinámica y moderna. Sus sectores que ya no incorporan votos o clientela política, un sector obrero solo con dirigentes pero sin trabajadores, un sector agrario sin agricultura y sin campesinos y un sector popular inexistente. Una organización electoral ineficiente por la enorme corrupción en esta área. Las dirigencias del PRI de los estados son empleados de los gobernadores, donde los hay y donde no, se mueren de hambre sin apoyos financieros. Nadie trabaja, nadie lucha por la sociedad, nadie está la altura de las actuales exigencias sociales. Nadie sabe dónde están los militantes, ni cuántos son ni que hacen. Como ganar 2018 un partido así. Además se debe agregar los cada vez mas duros señalamientos de corrupción, que nadie combate. Nunca había visto tanta corrupción y cero actividad real para combatirla. Cambiar la percepción nacional, elegir el candidato adecuado, preparar al PRI para la intensa competencia y crear nuevamente esperanza en los mexicanos, ese es el reto de Peña, su equipo y del PRI, si quieren ganar la elección del 2018.

 

Publicado el día Jueves 22 de Septiembre del 2016.

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